10 fotógrafos premio Hasselbland.
Siempre hay
un comienzo, es precisamente el sueco Lennart Nilsson (1922-) quien se enlista
en el. 1980 es el año en que se otorga el premio Hasselblad; su labor
fotográfica se desarrolló en el reportaje periodístico, así como en la captura
de imágenes de la naturaleza, las hormigas y el mundo submarino fueron
algunas las preferencias a retratar dentro de esta vertiente; no obstante,
el trabajo de Nilsson es un referente puntual que ha permitido visualizar el
cuerpo del ser humano en ciertos periodos de su ontogenia, de la concepción de
la vida al nacimiento. Desde los años sesenta -al obtener las primeras imágenes
de un feto- hasta la actualidad es imposible no dejarse impresionar por dichas
imágenes; la medicina, la biología molecular, el arte y naturalmente la
tecnología son punto de encuentro de manera directa o indirecta en el trabajo
de Nilsson.
Ansel Adams
(1902-1984), Estados Unidos de América. 1981 es el año que se le otorga el
premio Hasselblad. La naturaleza plasmada en su obra imposible no situarte un
momento a observarla, los árboles, las montañas, los ríos; configuran
atmosferas que Adams tuvo la facultad de hacerse de ellas y a su vez, su
trabajo es un generador de atmosfera para quienes le miramos.
1982 es el año en que se le otorga al francés Henri Cartier
Bresson (1908-2004) el premio Hasselblad. Al echar un vistazo en la historia
del quehacer fotográfico, indudablemente, nos resultara imposible no detenernos
a observar la obra de Bresson; obra que aloja la esencia de aquellos hechos de
la vida desarrollados en su cotidianidad; haciendo preponderante cierta
atmosfera suscitada en un instante que se desvanecerá sin dejar rastro alguno,
más que aquel impregnado en fotografías, e indudablemente las de él (Bresson)
son parte de ellas.
Manuel Álvarez Bravo (1902-2002), México. En 1984 le es
otorgado el premio Hasselblad. El trabajo de Manuel te invita a mirar a un
México, tal vez aún arraigado en el imaginario, pero es con el México que nos
identificamos. Con aquel en condición de desarrollo durante la primera mitad
del siglo XX, sin embargo, su trabajo atiende a esas otras voces que desearíamos
fueran como una parte de su obra, es decir, surrealista, en donde lo mirado tan
solo se situara como una creación más para la mente y no una realidad, como lo
es la desigualdad social.
En 1987 el ganador del premio fue el japonés Hiroshi Hamaya (1915-1999).
El área del estante fotográfico en que se desarrolló el trabajo de Hiroshi fue
la documentación de la vida social del ser humano en la ciudad y lo rural de
Japón, así; como la naturaleza en su índole. Al atender las escenas capturadas
por este fotógrafo, el imaginario que llevamos dentro acarrea la reconstrucción
de lo atrapado por Hiroshi para ser visto, tal vez, la provocación de ese
imaginario que suscitamos para generar aquella posibilidad de imágenes sea la
esencia del trabajo de este fotógrafo.
Sebastião Salgado (1964- ) Brasil. El trabajo fotográfico de
salgado te introduce a los otros, a su forma de vida, a lo que solo se consigue
estando ahí y con ellos en su cotidianidad, pero también, su trabajo es un hilo
conductor a la imaginación por esas formas de vida que han sido facturadas por
su lente. El cuerpo es un elemento preponderante en su muestra, cuerpo
experienciado y transformado por el trabajo, la alimentación y prácticas
culturales.
http://www.cuervoblanco.com/GALERIA/g3_1%202.jpg
En la edición de 1994 a la fotógrafa estadounidense Susan
Meiselas (1948) se le otorgado el premio. El trabajo fotográfico de índole
humanístico-documental realizado por Susan, da muestra de empatía e
identificación por la búsqueda de igualdad y justicia; lo retratado (1978-2004)
por ella en los pueblos latinoamericanos en posición de lucha social, es
registro y voz de las múltiples historias de personas entrelazadas que exigen
ser escuchadas.
Bernd (1931-2007) y Hilla Becher (1934) en 2004 se unen al
enlistado de ganadores de Hasselblad. El trabajo de esta pareja alemana se
volcó en la documentación de la industria, particularmente por edificios en
condición de abandono; las series realizadas en blanco y negro enfatizan la
temática vertida en sus imágenes, dando muestra de la diversidad arquitectónica
(diseño) a través del tiempo, región y actividad, de las construcciones
empleadas en la transformación de materia prima en su estado natural.
La edición del 2008 ha marcado el camino del premio
hasselbland al dar apertura del concurso, fotógrafos profesionales reconocidos,
que en su trabajo, no necesariamente son
usuarios de Hassenbland se les ha
permitido su participación sin importan la marca que empleen en su práctica
fotográfica.
La mexicana Graciela Iturbide (1942- ) se suma a la lista de
ganadores en esta edición. Mirarle a su trabajo es introducirse en un viaje por
imágenes en la mexicanidad, donde el hilo divisorio del registro etnográfico y
lo artístico se acorta. El retrato de la otredad, de lo exótico, de aquello que
sabemos pero no conocemos y al mirarle nos inquieta -provocando esa necesidad
de aprehensión para la memoria e identificación con ello- son el cuerpo que
sujetan e invitan a contemplar a las imágenes fotográficas de Graciela.
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